domingo, 27 de febrero de 2011

¿Estamos preparados para evaluar en el proceso?

Parte II
En esta ocasión me voy a referir a la evaluación como proceso y de entrada, reconozco que parte de nuestra formación profesional tiene que ver con la concepción de que la evaluación debe ser un reto, una manera de demostrar a otros lo que sabes sobre algo de la manera más exacta posible.  Estas ideas matan probablemente algunas intenciones que a veces te llegan para dinamizar los procesos de aprendizajes en el aula.  Considerar la evaluación dentro del proceso de la enseñanza es algo que no nos enseñaron a hacer y tampoco utilizaron con muchos de nosotros.  También creo que es una práctica que hay que sistematizar en los procesos continuos del aula, ya que si insertamos este tipo de evaluación de repente, podrìa no dar los resultados que se esperan.
En lo que respecta a la coevaluaciòn, hay varios elementos que tenemos que tomar en cuenta.  El primero,  ¿hemos concientizado a los estudiantes en la aplicación de esta herramienta?, ¿Le hemos comunicado con claridad nuestros propósitos?, ¿Los hemos entrenado en su uso lo suficiente? Estas serían algunas de las interrogantes que deberíamos hacernos antes de utilizarla.  No es que esté en desacuerdo con utilizar, planificar y diseñar situaciones didácticas para aplicar este tipo de evaluación, sino que se necesitan una serie de elementos para llevarla a cabo para lo que muchos de nosotros podrìa no estar  listo aún.
Si nos referimos a la evaluación como un proceso de meta cognición, entonces resulta más ambicioso el proyecto, ya que el estudiante tendrá que haber trabajado bajo condiciones que lo hagan autoregular su propio aprendizaje, desarrollar la autonomía en el estudiante y confiar después en estos procesos individuales es una tarea que implica muchos cambios en nuestra práctica.  Sin dejar de recordar que hay un componente fundamental para que esto pueda fomentarse, motivación en el aprendizaje, más por factores internos que externos en el estudiante para poder llegar a un punto como este.
En mi experiencia, siguiendo unos lineamientos de un enfoque por competencias, aplicábamos algo de esto, por ejemplo, durante las clases se le mostraba y explicaba a los estudiantes el procedimiento por pasos para el uso de una estrategia.  Se seguía una jerarquía en el desarrollo de destrezas de pensamiento y se iba tratando de realizar el ejercicio al tiempo que los hacíamos conscientes y conocedores del proceso que internamente en su pensamiento se desarrollaba, luego en las evaluaciones escritas se hacía referencia a estos tanto en su ejecución como en la conciencia de su uso.  Para esta parte no había respuestas correctas ni incorrectas.  Sin embargo, yo sentía que ellos entendían poco este ejercicio, no todos los docentes eran sistemáticos con su uso, no todos los docentes entendían lo que había que hacer.  Otra práctica en la que participé es en la de planificar actividades de aplicación para realizarse después de explorar y conceptualizar (ECA) como se le llama a la metodología, esto debía permitirte evaluar en el proceso por cada objetivo que estaba planteado, pero su aplicación era difícil.  A veces el tiempo no te daba para llevar de modo horizontal esta planificación, se hacían muchos esfuerzos en planificar y era muchas veces imposible ejecutar esas planificaciones en el aula con eficacia.
A nivel universitario, creo que lo primero es ponerse de acuerdo con el grupo que imparte una misma asignatura y la planificación en conjunto sería un primer paso, sería una manera de poner en común los criterios, propósitos y actividades que se creen pertinentes para los diferentes bloques de contenidos que abarca el programa de la asignatura, en el sentido de que existen diferentes mecanismos de control en los departamentos que no puedes violar y digo esto porque si contemplo los procesos de evaluación dentro del proceso de enseñanza aprendizaje, es claro que debería tener algún valor para el estudiante, esto modificaría una distribución de puntajes establecidos.  Parece ser una tarea retadora para muchos ámbitos educativos, no solo a nivel de países subdesarrollados como el nuestro, sino también en otros países donde se han introducido muchas innovaciones educativas.  Hay una dimensión importante dentro de esta propuesta: ¿El tiempo que se dedica a la cantidad de contenidos que contemplan los programas de las asignaturas es suficiente para la introducción de actividades que necesitan mayor tiempo debido a su complejidad? Es un punto para reflexionar.
Sería de gran ayuda la selección de conceptos a trabajar en los programas más que contenidos de la manera que lo hemos estado haciendo y podría facilitar la introducción paulatina de estas propuestas innovadoras.
“Llama la atención la distancia que existe entre la realidad de las practicas evaluativas y los avances teóricos y metodológicos que hoy nos presenta la literatura de la evaluación.  ¿No será que la evaluación implica, además de un cambio teórico, un cambio de actitud?”  Es claro que la voluntad mueve montañas y que la apertura a cambiar la metodología de trabajo en el aula implica grandes esfuerzos a los que estaría dispuesto el docente con una actitud positiva, sin embargo, en este camino se encuentra con muchas limitantes, algunas ya mencionadas a lo largo de este escrito.  Tampoco podría ser una tarea exclusiva del docente, la institución se ve en la necesidad de hacer modificaciones importantes para crear las condiciones que permitan estos cambios de orden estructural, curricular, administrativas, capacitación, laboral, etc.
“Como se refleja en diferentes escritos, la evaluación condiciona de tal manera la dinámica del aula que bien podría decirse que la hora de la verdad no es la del aprendizaje sino la de la evaluación.”
Estoy perfectamente de acuerdo con esta parte, hasta que el estudiante no se ve en la situación  de utilizar los conocimientos que tiene para resolver dicha situación, no se sabe si adquirió esos conocimientos o no.
En lo que respecta a la acción formativa y formadora quisiera referirme a estas partes del escrito: “De este modo el error es como un punto de partida de un proceso de auto aprendizaje.  Es el propio sujeto quien valora sus aciertos y desaciertos en el proceso de aprendizaje, mejora en sus resultados y habilidades cognitivas.” Volvemos a la autorregulación del aprendizaje y los procesos meta cognitivos y regresa a mí la duda de si es pertinente que el estudiante sea juez y parte de su mismo proceso evaluativo.  ¿No sería necesaria alguna intervención del docente para guiar la auto reflexión hacia los fines del aprendizaje?
Por otro lado, es muy cierto que cuando las evaluaciones se basan solo en el aspecto sumativo, el estudiante tiende a aprender menos, es decir, memoriza y al salir de este examen ya no recuerda nada, o para una exposición memoriza las partes, pero cuando se formula alguna pregunta que se responde con un breve razonamiento apoyado en la información que había memorizado, entonces es incapaz de hacer estas conexiones.  Claro que lo importante sería preguntarnos ¿lo hemos entrenado durante el proceso de enseñanza aprendizaje con esta clase de ejercicios?
De las estrategias propuestas en la lectura, soy partidaria del mapa conceptual y aunque en mi asignatura es un poco complejo utilizarlos como parte de la evaluación, creo que para hacer una revisión de la información en la que se apoyan los procesos en el aula, es una excelente manera de reorganizar y crear esquemas mentales que clarifiquen los conceptos fundamentales por cada tema. La elaboración de un mapa conceptual exige del sujeto que lo utiliza, diferentes tipos de destrezas tales como: seleccionar la información relevante, codificarla bajo títulos generales, comparar para poder establecer jerarquías y relaciones entre estos, organización de las ideas (cohesión) para establecer los enlaces.  Pienso que para evaluar diferentes momentos, tanto como para utilizarlos como estrategia personal de estudio tiene muy buenos resultados.
“Desde esta perspectiva el énfasis se proyecta en el proceso más que en el resultado introduciéndose, en lo que se está haciendo, la reflexión pedagógica sobre lo que se hace, como se hace y qué utilidad tiene.  La evaluación cuando es realizada de esta manera, desde una visión innovadora y critica, no hay duda que incide en la calidad de los procesos de aprendizaje, de contenidos y formación de la persona.“

1 comentario:

  1. Me acojo a tu reflexion. Me parece que una respuesta a lo que dices esta en la planificacion de la evaluacion ajustandola, por una parte, a tus expectativas y por otra a las situaciones del contexto. Este es el reto.

    Sandra

    ResponderEliminar